viernes, 28 de septiembre de 2007



Más de 56 espacios distribuidos a lo largo de trece mil metros cuadrados integran la mega muestra que intentó respetar el espíritu original del espacio -donde se reparaban los vagones de trenes- con referencias a las vías, la naturaleza y el verde.
Mientras muchos de los espacios de decoración y arquitectura se ordenan a la entrada de un largo pasillo que simula un andén, con su amplio techo y sus vigas (bajo las vías de tren), los espacios de paisajismo se ubican al aire libre, entre plantas, agua, vegetación y esculturas de animales o insectos.
En este sentido, Susy y Martín Gicovate pensaron una gran plaza urbana que acompañe la circulación del público. Por ese motivo, recuperaron la vieja vía del espacio, con puentes de madera, estancos de agua y bancos para sentarse que simulan pequeñas estaciones y que recrean "lo mismo que uno vería por la ventanilla del tren: una vegetación variada, la escultura de una vaca", explicaron.


Por su parte, el espacio "Todo es naturaleza" intentó abarcar las artes visuales, el diseño y el ambiente con esculturas de lagartijas y aves de hierro, un pequeño anfiteatro donde descansar y un bosque de árboles protegidos por medias de lana, en medio de plantas nativas, rioplatenses.
"El objeto fue recuperar la vegetación que había, que también se relaciona con la búsqueda de la identidad propia", detalló Gabriel Burgueños, responsable del proyecto junto con Alberto Giudici y Valeria Asatto, quienes participan de la muestra por primera vez. Como todos los años, cada espacio recrea un ambiente especial, a través de lofts de última tecnología, como la mesada corrediza de piedra que se cierra a control remoto y oculta el anafe, en el espacio de las hermanas Caia y Carolina Gibrat (G & G Decoraciones).


Además, estudios particulares que simulan antiguas bibliotecas o dormitorios para chicos con muebles funcionales y alfombras de chillones colores. También se destaca la "sala de meditación" del arquitecto Julio Oropel, integrado por un amplio sillón verde, justo enfrente de una escultura sobre agua de mástiles de cemento, la araña de bolas de vidrio sobre la mesa de comedor del estudio Ruben Amsel, o el cuarto de una adolescente, entre graffitis, bicicletas, música rap y un moderno vestidor, de Sergio Muchnik & Design Team.
Una enorme instalación del artista Carlos Regazzoni (quien trabaja con chatarra) titulada "Hormiguero ferroviario azuleño", integra el espacio "La Pradera", de los paisajistas Garino y Estevez. Allí se puede ver un hormiguero, una lechuza, un ñandú, entre humito que sale de la tierra y que simula el vapor de las viejas máquinas, que "conforman el típico paisaje ferroviario", detalló el artista a esta agencia.


Se puede visitar también el comedor de una bodega de la arquitecta Paula Herrero, proyecto ganador de la Beca DARA (decoradores Argentinos Asociados), o el resto realizado por el estudio Lanhozo y asociados, o los baños públicos, ésta vez a cargo del estudio Parisio y Sánchez Izquierdo, junto con el diseñador Alfred Fellinger.
"Guarda el yuyo" es el título que eligieron las jóvenes paisajistas Ernestina Anchorena, Valeria Hermida y Teresa Zuberbuhler, quienes intentaron "captar la esencia del lugar y plantear un doble juego con el nombre, entre cuidar la naturaleza y no pisarla, con bancos con madera reciclada y graffitis, que aparecen por cualquier lado, igual que los yuyos", explicó Armida.


Además, en uno de los galpones del predio se desarrolla el Concurso de Diseño, organizado por Masisa y Casa Foa, con el objeto de generar propuestas de muebles para la vivienda social. Mientras que el total del conjunto edilicio, cuya administración está a cargo de la ONABE, será tranformado en un complejo de espectáculos y gastronomía al finaliar la mega muestra.



El video es de PORTINOS.COM.AR

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