El Taller - Daniel Moreno
Inicialmente el espacio a intervenir estaba saturado e inaccesible en algunos rincones, no habĂa conexiĂłn entre el jardĂn de ingreso y el taller, pues a pesar de tener ventanas se habĂa perdido esta relaciĂłn.
La clienta lo que buscaba del espacio es que sea blanco, vacĂo, minimal, que se aproveche la luz del dĂa, que se prioricen las vistas y que se enfatice la relaciĂłn con el jardĂn y con la montaña lejana.
La construcción se llevó a cabo en dos meses y medio, en la parte posterior de una casa de aproximadamente 50 años. La intervención es independiente de la casa y se muestra como un lugar para escapar, en el que se Está, se Juega, se Medita, se Escucha música, se Aprecia la naturaleza y sobre todo se Crea.
Todo el espacio es mĂnimal y en Ă©l la luz es protagonista. Es un escenario que permite mĂşltiples acciones, un espacio flexible con mobiliario portátil: se quitan, se ponen mesas y taburetes, o al esconder todo, se deja el espacio vacio para que ocurra cualquier cosa. Se puede, tambiĂ©n, extender una gran alfombra para trabajar con grupos en el suelo.
Se recoge madera de una casa antigua que fue demolida y se traslada para usarla en las intervenciones.
Se crearon volĂşmenes espaciales. Se querĂa que con un solo elemento se pueda resolver la construcciĂłn.
Se obtuvieron nuevos espacios a través de la fragmentación en niveles para experimentar el lugar en sus diferentes alturas y vivirlo como un todo.
UbicaciĂłn: La Gasca, Quito, Ecuador
La consigna fue limpiar visualmente, quitar paredes, crear amplios y prácticos espacios para almacenar, organizar los materiales y esconder los objetos de trabajo.
La clienta lo que buscaba del espacio es que sea blanco, vacĂo, minimal, que se aproveche la luz del dĂa, que se prioricen las vistas y que se enfatice la relaciĂłn con el jardĂn y con la montaña lejana.
Se buscaba espacios donde uno se sienta cĂłmodo y protegido.
Al contar con un presupuesto bajo, la mayor parte de lo que se sacĂł del espacio original debĂa reacomodarse en el espacio intervenido. Se recicla, casi en su totalidad.
Al contar con un presupuesto bajo, la mayor parte de lo que se sacĂł del espacio original debĂa reacomodarse en el espacio intervenido. Se recicla, casi en su totalidad.
La construcción se llevó a cabo en dos meses y medio, en la parte posterior de una casa de aproximadamente 50 años. La intervención es independiente de la casa y se muestra como un lugar para escapar, en el que se Está, se Juega, se Medita, se Escucha música, se Aprecia la naturaleza y sobre todo se Crea.
Todo el espacio es mĂnimal y en Ă©l la luz es protagonista. Es un escenario que permite mĂşltiples acciones, un espacio flexible con mobiliario portátil: se quitan, se ponen mesas y taburetes, o al esconder todo, se deja el espacio vacio para que ocurra cualquier cosa. Se puede, tambiĂ©n, extender una gran alfombra para trabajar con grupos en el suelo.
Se recoge madera de una casa antigua que fue demolida y se traslada para usarla en las intervenciones.
Se crearon volĂşmenes espaciales. Se querĂa que con un solo elemento se pueda resolver la construcciĂłn.
Los nuevos volĂşmenes son macizos, repeticiĂłn de la madera, una pieza al lado de la otra (piso, pared, techo), generando un nido (altillo) y un balcĂłn hacia el exterior, esta caja del ingreso recupera la vista hacia la loma del Pichincha y conecta el interior con el jardĂn, que se convierte en una presencia icĂłnica. Lo nuevo se intensifica, contrastando con las paredes blancas.
La masividad y pesadez se expresan con varilla como si se tratase de un hilo, con sutileza y liviandad. La varilla se convierte en soporte estructural, gradas, pasamanos y demás. Los nuevos elementos son ligeros y desafĂan a la gravedad
La estructura del techo de madera se simplifica y se añade transparencia con un vidrio enorme. Por tanto este interior tiene la apariencia de un exterior. Lo que favorece el estar continuamente a lo largo del dĂa, en contacto con los cambios de luz.
Se obtuvieron nuevos espacios a través de la fragmentación en niveles para experimentar el lugar en sus diferentes alturas y vivirlo como un todo.
UbicaciĂłn: La Gasca, Quito, Ecuador
Arquitecto: Daniel Moreno
Equipo: Felipe Ordoñez y Esteban Benavides
Constructor: Fabian TenĂłrio
Propietaria: Artista Pilar Flores
Superficie: 78.5 m2
Año: 2009
Presupuesto: $ 7.000 (dĂłlares)
Materialidad: Madera, varilla, cortina, vidrio, piedra
FotografĂas: Daniel Moreno
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