WOODPILE responde al productor más elemental del calor: el fuego. La propuesta sirve como un espacio para el acto de la fogata, entregando el material que se quemará y proporcionando un espacio para que esto pase. Los muros de la choza son construidos como un marco espacial metálico que contiene la leña, la que puede ser agregada y sacada de su interior por los agujeros en el marco.
La calidad del espacio cambia según las estaciones. Cuando se abastece de madera en el invierno y las paredes están llenas de leña en su máximo, el refugio es un espacio íntimo con poca visibilidad y transparencia. Las grietas entre la leña y el humo que se eleva en medio de la cubierta, permiten a los forasteros una visión parcial de la fogata en el interior.
En el verano, la cantidad de madera disminuye y gradualmente se revela la espacialidad interior al exterior. El marco metálico tarde o temprano será una construcción desnuda cuyo interior se extiende hacia el entorno.












